misericordia
un tango, un bolero un fado y mi voz, son unísonos universos...
llenos de furias y de misericordias...
pasa la cinta tras las costillas, rozadas de calor, humeando azúcar...
hechas caramelo y denso merengue, las mamas rebotan en todo el espacio que tu boca les dedica...
volteando delicadas las pestañas rosas, dejan caer las flores del aromo que de niña ya puse sobre ellas...
un amarillo vestido transparente, dicta la danza del día, según el viento, según la luz adecuada del momento, según los olores de azúcar, de pámpano o de besos, según la misericordia que yo guarde...
si no la poseo, te hago mío...


Christa dijo
Me costó volver a encontrarte pero aquí estoy... me gusta tu manera de describir, sobretodo porque da pie a que la imaginación entre en escena para luego encontrarse con el factor sorpresa de tus inesperados finales.
7 Noviembre 2006 | 03:47 PM